Hoy queremos hablaros de los principios éticos y políticos que hay detrás de Índigo Editoras.

 

Vamos a empezar con algo que parece obvio, pero que, con los acontecimientos de las últimas semanas tanto en Estado español como a nivel global, parece que está bien aclarar: en Índigo Editoras estamos a favor de los derechos humanos. Es algo que hasta ahora pensábamos que se presuponía de cualquier persona o país, pero era demasiado suponer porque cuando la gente habla de derechos humanos parece seguir hablando de los derechos del ciudadano, con una O bien grande y siempre que también sea blanco. ¿Qué significa para nosotras estar a favor de los derechos humanos? Seguro que nos dejamos cosas, pero estos son los puntos principales:

 

Ser abiertamente feministas. Obviamente este es un proyecto con perspectiva de género. Algunos de nuestros espacios no permiten la presencia de hombres porque ellos ya tienen suficientes espacios, los temas que tratamos están siempre atravesados por las vivencias de las participantes y las nuestras y no solo no necesitamos que un hombre venga a validar o explicar nuestra experiencia, si no que creemos que para muchas ese espacio dejaría de ser un espacio seguro.  Creemos también en la necesidad de apoyarnos entre nosotras lo que significa, por supuesto, defender la legitimidad de su espacio en el feminismo de las mujeres trans, valorar el trabajo de todas intentando no precarizar a las demás ni a nosotras mismas y crear redes sororas entre proyectos y personas.

 

Ser abiertamente antirracistas. Esto no significa lo mismo que no ser racistas, probablemente arrastremos conductas racistas porque el sistema lo es. Ser abiertamente antirracistas significa señalar los comportamientos racistas de otras personas, desde nuestro privilegio tenemos la obligación de hacerlo. Leer autoras no blancas para conocer sus realidades y apoyar su escritura (si la literatura escrita por mujeres está escondida, la de las escritoras racializadas aún más). Formarnos continuamente en antirracismo, en un sistema profundamente racista, esto es muy necesario, el lenguaje es racista, la estructura es racista y sin formación específica seguiremos perpetuando patrones que son racistas aunque no nos hayamos dado cuenta.

 

Luchar por los derechos de las personas migrantes. Los países en los que vivimos son países de migrantes, pero no todas las migraciones están igual de aceptadas. Luchamos porque nadie sea encerrado en un CIE por haber llegado en patera y con los bolsillos vacíos en lugar de en avión y con dinero en el banco. Condenamos completamente que se use a menores migrantes como arma arrojadiza y que se les deshumanice tras palabras como MENA. Si los derechos humanos son importantes, los de les menores deberían ser inquebrantables. Cualquier menor tiene derecho a recibir los mismos cuidados independientemente de su origen, no solo sobre el papel, también en los hechos.

 

Luchar por los derechos del colectivo LGTBIQ+. El matrimonio igualitario sigue sin estar normalizado, las personas LGTBIQ+ siguen siendo asesinadas dentro de nuestras fronteras. El colectivo LTBIQ+ está profundamente precarizados en lo laboral. Las personas trans siguen patologizadas y la diferencia de derechos incluso dentro de nuestros países es enorme. Mientras en Argentina llevan años con leyes que protegen a las personas, en especial las menores, trans, en el Estado español la transfobia de una parte del pensamiento feminista blanco hegemónico impide que las personas trans, y en especial les menores, les migrantes y las personas no binarias, puedan acceder a su derecho a la identidad.

 

Defendemos la libertad religiosa en todos los territorios. Los Estados deben ser aconfesionales y cualquier persona debe poder profesar su fe libremente. Condenamos la islamofobia y el antisemitismo, pero también la persecución de las personas budistas o hindúes en muchos territorios, así como la persecución de las religiones indígenas.

 

Defendemos la autodeterminación de los pueblos. Europa y Norteamérica tienen un largo historial de colonialismo que sigue operativo hoy en día. No basta con permitir que los pueblos se autogobiernen en base a las fronteras que crearon los opresores. Es necesario un trabajo de deconstrucción de las identidades de los países colonizadores, una reparación histórica y ofrecer el apoyo a todos los pueblos que siguen oprimidos por fronteras que no se corresponden con su realidad. Condenamos categóricamente la venta de armas por parte de los Estados ricos para seguir haciendo negocio en territorios de los que dicen haberse retirado, así como las acciones de control por parte del ejército de dichos países, muchas veces encubiertas como misiones humanitarias.

 

Combatimos el auge del fascismo. Creemos en la necesidad de conservar la memoria histórica y reparar las ausencias y las voces silenciadas como instrumento fundamental para parar el avance de la extrema derecha.

 

Combatimos el clasismo académico y estructural. Vivimos en sociedades fuertemente atravesadas por la diferencia de clases, lo que muchas veces dificulta el acceso a la cultura hegemónica y al conocimiento académico. En nuestros espacios intentamos evitar el lenguaje de clase y tratamos de descentralizar el arte y la literatura, reivindicando la literatura rural, la literatura obrera y toda aquella a la que el sistema procura no ceder un espacio.

 

Estos son los valores que nos sostienen como proyecto. Para nosotras no tendría sentido seguir sin estas bases, podemos hacerlo mejor o peor pero siempre intentamos aprender para avanzar. Nos encantaría leeros y saber qué pensáis que nos falta o qué podemos mejorar.

 

Os deseamos como siempre mucha lectura, escritura y aprendizaje.